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“En estos momentos, el país necesita la continuidad de las obras públicas, tanto para dar servicio a la sociedad como para generar empleo”

Entrevista a Carlos Dueñas Abellán, presidente del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas (CITOP)

David Muñoz08/05/2020

No hay duda. La construcción tiene que ser uno de los pilares básicos en los que se sustente la recuperación económica tras la crisis del COVID-19. Así lo han manifestado recientemente el Gobierno y la propia Comisión Europea, y así también lo confirma Carlos Dueñas Abellán, presidente del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas (CITOP) en esta entrevista con Interempresas. Sin duda, la Ingeniería Civil va a jugar un papel fundamental en el desarrollo y mantenimiento de todas aquellas infraestructuras que ayuden a prevenir situaciones como la que estamos sufriendo actualmente.

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Carlos Dueñas Abellán, presidente del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas (CITOP).

Recientemente han remitido una carta a los ministerios de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana y de Transición Ecológica y Reto Demográfico para ofrecer su experiencia y conocimiento para la lucha contra el COVID-19. ¿En qué materias en concreto puede contribuir la Ingeniería Civil a paliar los efectos de esta pandemia?

Desde el Colegio, creemos que la Ingeniería Civil puede actuar en la recuperación post-pandemia en diferentes ámbitos y en diferentes plazos. En un primer momento, en la recuperación de la salud, que es lo más importante ahora mismo. Esto se consigue a través de unas normas estrictas en las obras y en la salvaguarda de la higiene de todos los empleados del sector de la construcción.

También en la creación de nuevas infraestructuras, que sirvan para ayudar en la eliminación de posibles futuras situaciones como la que hemos vivido.

Y no se puede olvidar el mantenimiento. Autopistas, puentes, ferrocarriles, depuradoras, etc. son activos que permiten a la sociedad luchar contra el COVID-19. Su conservación es nuestra labor y nuestro compromiso con la sociedad. Hemos de asegurar que todo funcione para que podamos centrarnos en la recuperación sanitaria y económica.

En este último punto, en lo concerniente a la economía, la Ingeniería Civil forma parte de uno de los sectores con mayor peso en el Producto Interior Bruto. Nuestra experiencia en crisis anteriores y nuestro conocimiento, tanto del tejido empresarial como de los procedimientos de trabajo, nos dan una imagen completa de próximas acciones que llevar a cabo durante los meses posteriores al Estado de Alarma.

En este sentido… ¿qué infraestructuras consideran prioritarias para frenar la expansión del COVID-19? ¿Estamos hablando de nuevos hospitales o áreas de internamiento de pacientes sintomáticos o asintomáticos? ¿De otro tipo de infraestructuras?

Hay que tener en cuenta que la Ingeniería Civil aborda muchos ámbitos. Lo primero en que piensa un ciudadano es en la labor que hacemos en la construcción de infraestructuras de emergencia, también porque es lo que llama más la atención. Pero la Ingeniería Civil va más allá.

Participamos, de una manera u otra, en todos los ámbitos de la sociedad. Desde proporcionar y mantener los principales suministros que llegan a los edificios y a las viviendas (ahora más que nunca, indispensables para combatir el contagio) hasta la creación de una red de carreteras, aeropuertos, puertos y transporte público que permitan tanto el abastecimiento de productos básicos como de material sanitario.

Las infraestructuras, por pequeñas e invisibles que nos parezcan en ocasiones, son todas ellas necesarias tanto de manera individual como en su conjunto. Nuestra labor, a veces desapercibida, es imprescindible para el funcionamiento de todo aquello a lo que estamos acostumbrados.

Por ejemplo… ¿Tenemos la capacidad técnica y económica suficiente para construir en días un centro hospitalario como el que se hizo en Wuhan?

La Ingeniería Civil ha demostrado que, bajo los criterios de coordinación y eficacia, se pueden alcanzar grandes logros, también en momentos de emergencia. En nuestro país, podemos poner como ejemplo la reconversión de IFEMA y el trabajo conjunto de diferentes profesionales para habilitar un hospital en lo que antes eran pabellones diáfanos. Y todo ello, en tiempo récord.

La competitividad, la digitalización y la modernización en general del sector de la ingeniería civil es prioritario para que el nivel de nuestro país siga siendo referente en todo el mundo, como demuestra la intervención de nuestras grandes constructoras e ingenierías en obras de relevancia internacional.

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La construcción de nuevas infraestructuras hospitalarias será un elemento clave para prevenir futuras crisis sanitarias como la que estamos sufriendo actualmente.

Desde su posición de ingeniero civil, ¿qué infraestructuras serían necesarias para reducir los contagios?

Lo que nos ha demostrado el COVID-19 es que un arma fundamental es la higiene y la protección de la salud en general. Aparte de esto, de cara al futuro, hemos de ser conscientes de la puesta a punto de infraestructuras que puedan ser de primera necesidad ante situaciones similares. Como ya hemos comentado, cualquier infraestructura, por invisible que parezca, puede ser fundamental en periodos de emergencia: sistema de aguas (embalses, depuradoras, alcantarillado, etc.), red de carreteras, ferrocarriles, aeropuertos, puertos, edificios sanitarios, viviendas…

Nadie se imagina una pandemia sin agua corriente, pero es lo último en lo que pensamos. Nuestro compromiso, como ingenieros, es que el entramado que hay detrás de cada acción de nuestro día a día esté asegurado para que la lucha contra imprevistos como el que estamos viviendo sea lo menos complicada posible.

Es evidente que esta pandemia va a cambiar nuestra visión de la vida en numerosos ámbitos. ¿En qué cree que cambiará la perspectiva de la Ingeniería Civil? ¿Considera que, por ejemplo, se dará mayor importancia a las infraestructuras sanitarias a partir de ahora?

Desde luego que, con el COVID-19, hemos sido muy conscientes de la importancia de los hospitales y centros de salud, pero también de los supermercados, de la logística, de disponer de una vivienda bien ventilada y con luminosidad suficiente…

En la sociedad intervienen un conjunto de agentes de diferentes ámbitos a los que les impulsa el bien común. Aún es pronto para valorar qué ha sido lo más significativo de la crisis, dado que aún quedan muchos pasos que dar. Cada profesión tiene cabida en esta lucha. Los ingenieros civiles hemos participado en la construcción o habilitación de las instalaciones, los sanitarios en la curación, los economistas, abogados, trabajadores sociales tendrán su papel más adelante… todos los profesionales somos necesarios.

Esta pandemia tiene que servirnos, a los ingenieros civiles, para reforzar nuestro compromiso con la sociedad y para, en un plazo razonable, construir entornos más amables para futuras crisis y, por supuesto, para la nueva “normalidad”, a la que volveremos muy pronto.

La propuesta de CITOP es una acción alineada con el comunicado que ha lanzado el Instituto de Graduados en Ingeniería e Ingenieros Técnicos de España, INGITE, del que CITOP es parte activa, proponiendo a las autoridades nacionales la creación de un Consejo Asesor Permanente de la Ingeniería. ¿Qué funciones tendría esta entidad?

Se trataría de un comité de profesionales, de los once ámbitos de la Ingeniería que representa el INGITE, que trabajarían de manera continuada con diferentes órganos de gobierno en la creación de un marco de actuación en dos sentidos.

El primero, enfocaría su actividad en la creación de planes de una recuperación coordinada y rápida de la crisis tras el COVID-19. El segundo, establecería planes de contingencia ante posibles situaciones futuras de pandemia.

En definitiva, se trata de ofrecer a las autoridades nuestra experiencia y conocimiento en cada una de las ramas de la ingeniería. Creemos que es a través de personal experto en materias concretas como se ha de gestionar la crisis, en todos sus ámbitos.

¿Qué sinergias pueden surgir con el resto de ingenierías que forman parte de INGITE?

Basándonos en el principio de “juntos es mejor”, el CITOP promueve este tipo de entidades, que buscan la difusión de la profesión y el papel que ésta juega en la sociedad. Actualmente, somos parte activa de INGITE (en estos momentos representa a más de 300.000 profesionales de la ingeniería), de Unión Profesional (en la que se engloban 34 Consejos y Colegios Profesionales de ámbito nacional, que aglutinan a casi 1.000 colegios profesionales y cerca de millón y medio de profesionales en todo el territorio estatal), y en CODICES (Conferencia de Directores y Directoras de Escuelas de Ingeniería Civil) entre otras.

En el caso del INGITE, representamos no solo a profesionales de once ámbitos de la Ingeniería, sino que ponemos en valor nuestra implicación con los cambios sociales y económicos que se producen y apoyamos la investigación y desarrollo en nuestros diferentes campos.

El INGITE también sirve de representación de los profesionales que en él participan, como un garante de la buena praxis en la ingeniería, apostando por ella desde la información y la formación.

Este tipo de alianzas es un pilar básico en la estrategia del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas.

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Autopistas, puentes, ferrocarriles, depuradoras, etc. son activos que permiten a la sociedad luchar contra el COVID-19.

Es tremendo que ahora que parecía que la obra civil y la construcción en general salía del pozo en el que se vio inmersa en la crisis del 2008, suframos esta nueva situación. ¿Qué le manifiestan sus colegas de profesión? ¿Cuál es su estado de ánimo?

Creo que la sociedad en general se encuentra en una incertidumbre continua y el sector de la construcción no es una excepción. A diferencia de 2008, no tenemos conocimientos anteriores para valorar la situación en conjunto, por lo menos hasta que pase un tiempo. No obstante, estoy convencido que todos los profesionales del ámbito estamos decididos y dispuestos para retomar el nivel de actividad anterior en condiciones de máxima seguridad, y salir, lo antes posible, de este bache. Entre todos lo conseguiremos.

Tras la hibernación económica, en las últimas semanas se han reiniciado muchas obras, sobre todo del ámbito civil… ¿Considera que era la mejor decisión?

Desde el Colegio de Ingenieros de Obras Públicas no podemos más que acatar las decisiones determinadas por las autoridades competentes. En un primer momento, nos posicionamos sobre la necesidad de cese de las obras no esenciales, en un momento en el que el número de contagios no dejaba de aumentar significativamente y la red sanitaria estuvo al borde del colapso.

Con la situación ya más estabilizada, entendemos que el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana ha tomado la decisión acertada al apostar por la recuperación del sector de la construcción, contando con la aprobación del consejo de expertos en la materia. Nuestro papel aquí, una vez tomada la decisión, es tratar de proteger a nuestros colegiados, a su entorno y a la sociedad en general, no solo a través de la información, sino mediante medidas efectivas de protección de la Seguridad y la Salud y, por supuesto, haciendo partícipes a las empresas de la necesidad de equipos de protección adecuados.

¿En qué medida puede afectar esta pandemia a la actividad de la obra civil? ¿Cree que se mantendrán activas las obras que ya estaban en marcha y que lo que se detendrá en seco es la licitación y la ejecución de nuevos proyectos?

En cuanto a las obras ya puestas en marcha, existen contratos previos que hay que cumplir, si bien se puede variar el plazo de entrega ante el cese de actividad que se ha producido en el sector. En relación a nuevos proyectos, es pronto para determinar en qué grado sufrirá la construcción el parón económico. Confiamos en que los proyectos ya iniciados en alguna medida (especialmente los que se encuentran ya en la fase de diseño) sigan adelante. También que, entre todos, podamos dar un empuje a la situación.

En estos momentos, el país necesita la continuidad de las obras públicas, tanto para dar servicio a la sociedad como para generar empleo.

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Desde el sector se confía en que la licitación y la ejecución de obra pública vaya reactivándose progresivamente según vaya mejorando la crisis sanitaria.

Por cierto, ¿qué recomendaciones hacen desde CITOP a todos los profesionales que aún siguen trabajando en las obras?

Desde el Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas, hemos creado una sección especial en nuestra web (ingenieros-civiles.es) en la que recopilamos tanto información de fuentes oficiales (como el Gobierno o la Confederación Nacional de la Construcción), como artículos propios, creados por expertos del Servicio de Asesoramiento Jurídico y del área de Coordinación de Seguridad y Salud.

En cuanto a las recomendaciones, pedimos encarecidamente a las empresas que, en la medida de lo posible (somos conocedores de la escasez), proporcionen a sus empleados los equipamientos necesarios para la salvaguarda de la higiene en el puesto de trabajo. Modificar los horarios por equipos de trabajo (alternando la entrada y la salida), definiendo tareas que permitan mantener la distancia de seguridad entre los trabajadores y, por supuesto, desinfectando aquellas herramientas que sean de uso compartido.

Se trata de unas indicaciones básicas que el Coordinador de Seguridad y Salud ha de evaluar y aumentar en cada una de las situaciones que se presenten en los diferentes puestos de trabajo y tareas involucrados en una obra.

A diferencia de la crisis del 2008, en el que muchas ingenierías pudieron optar por la internacionalización y la diversificación, una pandemia tan globalizada como ésta hace muy difícil recurrir a alguna de estas dos vías, ¿no?

Como ya hemos comentado previamente, se trata de una situación que nunca antes habíamos vivido. Por tanto, resulta difícil emitir una opinión acertada. Sí es cierto que, en la anterior crisis, la economía mundial se vio afectada progresivamente y no de igual manera en todos los países.

Hoy, con una pandemia global que ha afectado a prácticamente todo el planeta, se ha producido un cese disruptivo de la economía, algo que no ocurrió en 2008. Esto nos hace pensar que la dinámica de todos los gobiernos va a ser optar por una salida rápida de la situación. Nos queda conocer las próximas políticas económicas (nacionales, europeas y de otros países como Estados Unidos), para conocer realmente el calibre de la crisis y, por supuesto, las opciones de recuperación.

Durante los últimos años, hemos mejorado procesos y hemos visto cómo el sector se ha profesionalizado. No solo en el aumento de capacitación de los profesionales que lo componen, sino también en la digitalización de los procesos y en el uso de materiales más sostenibles. Nuestro punto de partida con respecto a la crisis anterior es diferente y, por tanto, podemos decir que estamos más preparados ante imprevistos.

¿Temen muchos despidos o ERTEs en el sector a consecuencia de esta pandemia?

Como en el resto de sectores, se han producido ERTEs en empresas del sector de la construcción. Se trata de un ajuste previo ante una situación que no sabemos lo que se va a alargar. Una parte positiva de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo es que se da opción a retomar la actividad, incluso antes de lo planteado en un primer momento en el expediente.

Es muy difícil determinar la pérdida de empleo que se va a producir en el sector. Venimos de un crecimiento moderado pero constante en los últimos años, que esperamos poder recuperar en los siguientes ejercicios. Está claro que la construcción sufrirá, como toda la economía, pero esperamos una recuperación rápida. Hemos superado la crisis de 2008 después de un largo recorrido y confiamos en recuperar la tendencia de los últimos años.

Con todas las consecuencias tan desagradables que está teniendo esta situación tanto a nivel económico como social, sin duda lo peor de todo esto son las vidas humanas que se están perdiendo. En el sector, hay profesionales que nos han dejado a consecuencia del coronavirus como los catedráticos Manuel Romana Ruiz y José Luis Ripoll García. Terrible, ¿verdad?

En nuestra profesión, el bienestar de la sociedad es nuestro 'late-motiv'. En plena pandemia, con un enemigo tan intangible como es un virus, decidimos solicitar el cese temporal de las obras en ejecución no esenciales. Se trataba de poner el foco en lo más importante, la salud.

Desgraciadamente, han sido muchos los ingenieros civiles que han perdido la vida con motivo del coronavirus. Entre ellos, los catedráticos Manuel Romana Ruiz y José Luis Ripoll García, a cuyos familiares les di el pésame personalmente y a quienes rendimos un pequeño homenaje en la web del Colegio.

Estos dos ingenieros civiles fallecidos cuentan con un enorme legado, conformado por todos aquellos proyectos en los que han participado. Tanto en el ámbito de la construcción como en el de la docencia, Romana y Ripoll permanecerán en la memoria de todos aquellos que hemos tenido el honor de conocer su obra.

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Desde CITOP se han ido dando recomendaciones a todos los profesionales que aún siguen trabajando en las obras para garantizar su salud y seguridad.

Por lo impredecible de este virus es muy complicado vislumbrar cuándo y cómo acabará esta pesadilla, pero ¿cuál es su visión? ¿Viviremos en un mundo completamente diferente cuando pase esta crisis?

Desde el punto de vista de la construcción, muchas de las medidas tomadas con motivo del COVID-19 permanecerán a largo plazo, como un valor añadido en la Coordinación de Seguridad y Salud.

En cuanto al ámbito social, está claro que la vuelta a la normalidad va a tardar en llegar, en parte por las medidas sanitarias que tendremos que seguir durante el desconfinamiento. A lo largo de estos meses, hemos aprendido que el teletrabajo es posible y que las comunicaciones forman parte indispensable de nuestra vida. Pero también, hemos echado de menos el ocio, las reuniones familiares y acciones tan cotidianas como ir a la compra con normalidad.

Hemos adquirido conocimientos que seguro que aplicaremos en una sociedad que tenderá, sin duda, a la normalidad. No obstante, de manera totalmente consciente, debemos exigirnos una serie de condiciones (en cuanto a infraestructuras, sanidad, urbanismo, etc.) que nos permitan estar preparados ante posibles futuras pandemias.

Se trata de aprender de lo sucedido, recuperar aquello que echamos de menos, pero con un punto de vista más crítico y riguroso.

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