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Tecnología japonesa al servicio del agua

Turbinas de cerámica y nanochips que intercambian iones

Irene Relda22/09/2014

Suministrar agua de alta calidad para consumo humano y para uso residencial, agrícola, comercial e industrial. Ese es el cometido de Dileka, un ‘producto ecológico’ para el tratamiento del agua, útil en torres de refrigeración, balnearios y talasoterapia, supermercados, mercados municipales o aguas residuales y en las industrias agrícola, papelera, textil, cervecera, láctea, de zumos o de refrescos y bebidas carbónicas. Dileka es un tubo de acero inoxidable con turbinas de cerámica en su interior y nanochips que intercambian iones. El dispositivo, que ioniza y evita la oxidación el agua, se coloca en la entrada general del agua, no gasta energía y no precisa mantenimiento. “Con Dileka, siempre, siempre hay una mejora en la calidad del agua y en ahorro de costes”, afirman sus creadores.

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El sistema es capaz de extraer los iones positivos del agua y cambiarlos por negativos, como hace la naturaleza en el curso de un río.

El agua de ríos, cascadas y manantiales en alta montaña está perfectamente ionizada con iones negativos, y mientras el agua siga en movimiento no perderá esa característica. El problema viene cuando el agua deja de estar en movimiento, la almacenamos, la retenemos en un embalse o en los depósitos de las suministradoras de agua de red. Todo el mundo sabe que el agua estancada se pudre (oxida), porque se carga de iones positivos. Así, ionizar el agua significa intercambiar los iones positivos (oxidantes) que tiene el agua estancada, por iones negativos (antioxidantes y saludables) mediante el paso del agua por el tubo Dileka.

Esto se consigue gracias a los chips de nanotecnología Aquatom y las turbinas de cerámica que Dileka lleva en su interior, y que son capaces de extraer los iones positivos del agua y cambiarlos por negativos, como hace la naturaleza en el curso de un río, en una cascada o en el mar. Se trata de un dispositivo de “fácil colocación en la entrada general del agua (después del contador), que no precisa mantenimiento y de larga duración (15 años en agua de mar y unos 40 años en agua potable”, según señalan sus creadores.

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Así nació la tecnología

Según explica a Interempresas Hiroyasu Hosoya, Technical Support Assistant de Dileka Spain, los primeros prototipos tienen más de 40 años. Cuando a su inventor, el arquitecto y fotógrafo Kikuo Tamura, le detectaron problemas de riñón enseguida creyó que el agua que tomaba no era suficientemente buena y desarrolló un primer prototipo de ionizador para su propio uso. A finales de la década de 1980, decidió desarrollar la tecnología para comercializarla, y hoy aquellos primeros prototipos más sencillos siguen ionizando el agua. En España, esta tecnología está disponible desde 2009.

En la actualidad, Tamura pertenece a la Japan Water Forum, que asesora y colabora con la Unesco y la Asociación de Países del Pacífico, en temas de agua. “En su filosofía de trabajo siempre está presente la protección del medio ambiente y la salud de los seres vivos”, explica en este sentido Hosoya.

Pero, ¿quién puede aprovecharse de las ventajas que ofrece este sistema? Pues según sus creadores, desde hoteles, campings, restaurantes, hospitales, colegios y geriátricos hasta mataderos y salas de despiece, granjas de pollos, conejos y cerdos, comunidades de propietarios y casas unifamiliares, empresas de lavado industrial o lavado de coches y lonjas de pescadores, entre otros

Las ventajas

Dileka, útil en la mayoría de procesos industriales que utilizan agua, es “el sistema ecológico por excelencia”, ya que reduce o evita el consumo de productos químicos. No sólo no gasta energía (funciona con la presión del agua de red), sino que reduce el consumo energético para calentar agua (evitando incrustaciones de cal y óxido que hacen de aislantes) y reduce los gastos de mantenimiento de instalaciones. Además, según defiende Hosoya, el agua antioxidante Dileka ayuda a las personas con dermatitis atópica y psoriasis, ya que mejora la hidratación en personas, animales y plantas.

Según explica Hosoya, en Japón Dileka ha logrado regenerar lagos y cauces de ríos contaminados, y en España empezarán las pruebas en 2015. En el caso de aguas residuales, Dileka es un complemento que ayuda doblemente a las depuradoras.

Gracias a las turbinas de cerámica, el dispositivo rompe los ‘clústers’ (o pelotas de moléculas de agua) y, por tanto, las membranas de ósmosis trabajan mucho más descansadas y podrán durar entre dos y tres veces más. Además, estas turbinas reducen la tensión superficial del agua, de manera que aumenta la capacidad de disolver grasas y productos químicos, facilitando el trabajo de la depuradora. Por último, la instalación de Dileka en los hogares, añade Hosoya, reduce el uso de productos químicos, con lo que también se reducen los costes de depuración.

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Instalación típica en una comunidad de propietarios de 8 pisos.

Aplicaciones industriales

  • En lavado de coches consigue reducir mucho el gasto en detergentes.
  • En instalaciones deportivas reduce el gasto de mantenimiento y coste energético en agua caliente.
  • En comunidades de propietarios y casas unifamiliares, además, evita el consumo de agua embotellada cuando se instala Dileka, junto al sistema de filtración y mineralización Carna.
  • En hoteles, campings, colegios, geriátricos y hospitales mejora rendimientos en varios aspectos: energético, coste de mantenimiento, satisfacción del usuario, preventivo de legionella, pseudomonas, e-colli…
  • Mejora el rendimiento en instalaciones ganaderas (más engorde, más fertilidad, menos mortandad) y en las agrarias (hortalizas y frutas con más peso y más sabor).
  • Ahorros energéticos, de bactericidas, de agua y de malos olores en mataderos, supermercados e industria alimentaria, en general.

De agua ordinaria a agua de alta montaña

Kikuo Tamura ha diseñado el filtro Carna, que, partiendo del agua potable suministrada por la compañía de agua, es capaz de eliminar cloro y metales pesados (mercurio, plomo, selenio, etc…), “sin necesidad de derrochar ni una gota de agua, como hace la ósmosis inversa y el descalcificador”, señala Miguel Ángel Mena, director general.

“La ósmosis inversa es necesaria para potabilizar o desalar el agua pero para generar un litro de agua osmotizada debemos gastar muchos litros de agua potable. Ya tenemos instalaciones desde hace 5 años en algunas comunidades de propietarios y en muchas casas unifamiliares y pisos, con la idea de que el usuario no tenga que comprar agua envasada para beber en casa y cocinar, pudiendo disfrutar de agua saludable antioxidante, en toda la casa, con la presión normal en los grifos. Además, el médico nos aconseja comer antioxidantes: pues mejor beber también agua antioxidante y ducharte con ella, ya que nuestro cuerpo es un 75% agua”, sostiene Hiroyasu Hosoya.

El hielo Dileka

El hielo antioxidante permite resultados de conservación mucho más duraderos que el hielo convencional, según apuntan los creadores del sistema. “Al conseguir agua antioxidante podemos hacer hielo antioxidante para alargar la vida del pescado en el transporte y venta en lonjas, mercados y supermercados. Uno de los ‘arrieros’ que transporta y distribuye pescado en el interior de España nos comentaba que al cabo de dos días se nota perfectamente si una merluza ha sido transportada con hielo Dileka en su densidad, brillantez, color y olor”, relata Hosoya. Para ello es importante que el pescador cargue el hielo antioxidante antes de salir a pescar, ya que la trazabilidad es básica. Romper la cadena antioxidante es como romper la cadena de frío. “Hemos conseguido instalar el sistema en varios mayoristas de pescado en Almería, Castellón, y Vigo, y en las lonjas de Llançà, Benicarló, Peñíscola y Barcelona.

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Dileka, en la agricultura, en la industria cárnica y en nuestros edificios

El agua antioxidante facilita el crecimiento raticular de las plantas, mejora su hidratación y las hace más resistentes a plagas, heladas o golpes de calor, por lo que permite reducir el uso de pesticidas y fertilizantes. Por otra parte, según apunta Mena, director general de Dileka, aumenta la cantidad de glucosa y la densidad de frutas y hortalizas. “Tenemos mucha experiencia en España en el sector del vino y el cava pero los ejemplos en Japón son muchos y de variada tipología. Hay que tener en cuenta que el agua antioxidante crea un ambiente resistente a las bacterias de putrefacción (oxidación) y, al mismo tiempo, es catalizador de las bacterias de fermentación.

El sistema Dileka es apropiado también para mataderos y salas de despiece. Según sus creadores, reduce el uso de bactericidas en la limpieza, ya que el dispositivo ya hace de tenso-activo y necesitará menos detergente bactericida para el lavado diario de la sala de despiece. Además, reduce el coste energético puesto que si usan vapor, llegan antes a la temperatura, y si usan agua caliente, podrán usarla a menor temperatura para obtener los mismos resultados.)

Por otro lado, explica Hosoya, se necesita menos agua, ya que la capacidad de arrastre del agua Dileka es un 38% mayor y, por tanto, terminarán antes la limpieza, y reduce los olores porque el agua antioxidante retrasa la proliferación bacteriana de oxidación que los produce.

La tecnología de Dileka también es apropiada para edificios: Kikuo Tamura ha diseñado un polvo de cerámica ionizante que, mezclado con la pintura, mejora las consecuencias del Síndrome del Edificio Enfermo, “un conjunto de enfermedades originadas o estimuladas por la contaminación del aire en estos espacios cerrados”, según describe la Organización Mundial de la Salud (OMS). Así, el dispositivo previene la aparición de síntomas del síndrome como la humedad del aire, sistema de tuberías oxidado, bacterias infecciosas en los conductos de aire acondicionado. Además, apuntan, “ayuda además al mantenimiento de las trampas de grasa y a la eliminación de COV de cemento y pintura, neutralizando los efectos del cloro en el agua y protegiendo de la irritación de ojos y piel y, de la sequedad de pelo”.

Formatos e instalación

La empresa cuenta con varios formatos desde el más pequeño de tres cuartas de pulgada, 2 m3/hora y 40 centímetros de longitud para un piso o una casa unifamiliar, hasta el mayor, de 8 pulgadas de diámetro, 125 m3/hora y 2 metros de longitud, para un hotel de 2.500 habitaciones.

Según el destino de la instalación, el protocolo de seguridad japonés aconseja colocar Dileka con un condensador Dileka, para ionizar doblemente el agua. El condensador Dileka no posee las turbinas de cerámica pero sí los chips de nanotecnología Aquatom.

Se aconseja colocar también condensador en instalaciones con posible riego bacteriológico, desde una piscina municipal hasta un matadero de animales, pasando por hospitales, geriátricos, tratamientos con nebulizadores, granjas de animales, etc.

“Con racores estándar, la instalación es muy sencilla; cualquier fontanero puede instalarlo con el manual de instrucciones”, apuntan.

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