El modelo CPP es un tipo de contrato por el que una empresa privada presta un servicio público, siendo este financiado/organizado por medio de una asociación entre el Estado y la empresa

Perspectivas de la colaboración público privada en infraestructuras de agua

Ricardo Carramiñana, Ingeniero de Caminos y director general de Eadic, y Daniel Tripodi, Ingeniero de Caminos. Profesor y Desarrollo en Latinoamérica de Eadic

04/07/2013

A raíz de las cada vez mayores dificultades para acceder a la financiación e impulsados por la necesidad del sector privado de invertir en proyectos de riesgo asumible, los casos de colaboración público privada para la construcción, gestión y mantenimiento de grandes infraestructuras han ido a más durante los últimos años. Un caso claro lo encontramos en el sector del agua.

Desde los albores de la Humanidad, el agua no sólo ha sido un elemento vital para el hombre, sino parte esencial de su desarrollo. El acceso al recurso hídrico, su adecuación a los diferentes usos, transporte, distribución, tratamiento y devolución al medio (lo que se conoce como Ciclo Integral del Agua), precisa de una infraestructura adecuada y en algunos casos, de cierta envergadura.

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Obras en un embalse.

Actualmente en España el consumidor final paga una media de 1,5 euros/m3 de agua consumida en su ciclo integral. El coste del servicio se divide en: 22% para saneamiento, 20% en distribución para riego, 43% para costes de distribución urbana, y 15% para captación y transporte superficial y aguas subterráneas. En nuestro país el esfuerzo medio de pago por el uso del agua es muy inferior a la media europea. Este hecho, unido a las carencias hídricas naturales y geográficas propias, pone de manifiesto que el consumidor no abona los costes reales.

No es de extrañar que en la historia reciente, dadas las características propias y estratégicas del agua, la propiedad, financiación y gestión de este tipo de infraestructuras, haya estado en la mayoría de los casos, en manos del Estado. Sin embargo, las condiciones actuales marcadas tanto por la dificultad de acceso a las fuentes de financiación por parte del sector público, como por la necesidad de inversión del sector privado en proyectos donde el riesgo sea asumible, conforman un marco favorable para el desarrollo de proyectos de colaboración entre ambos (CPP o PPP, del inglés ‘Private Public Partnership’). De hecho, la proporción de obras públicas que han adoptado este modelo entre 2004 y 2010, ha tenido un auge importante, desde un 9% en 2004, hasta el 40% en 2010, en términos de costos de licitación de obra pública.

El modelo CPP es un tipo de contrato por el que una empresa privada presta un servicio público, siendo este financiado/organizado por medio de una asociación entre el Estado y la empresa. El funcionamiento más usual de este tipo de modelo, en términos de obra pública, consiste en la propuesta por parte del Estado de la infraestructura de interés, acometiendo el sector privado su financiación, ejecución, construcción y puesta en marcha. Posteriormente, el sector privado es el que se hace cargo del mantenimiento y la explotación de la infraestructura, durante un plazo que varía usualmente entre 15 y 30 años, en el que rentabiliza su inversión. Pasado el mismo, la infraestructura vuelve a manos del Estado.

En el caso de las infraestructuras del agua, podemos identificar varias ventajas de la fórmula CPP, que adquieren relevancia en una situación de crisis económica como la actual:

1.-Se adelantan en el tiempo, permitiendo incrementar el ritmo de inversiones.

2.- Esto pone de manifiesto una especie de “equidad intergeneracional”, de manera que el relativamente alto coste de inversión inicial, se posterga a los usuarios.

3.-En términos de riesgo, se transfieren del sector público al privado, que los asume tanto en la etapa de construcción, como en la etapa de mantenimiento y explotación.

4.-Se incentiva en el sector privado la preocupación por preservar la calidad de la obra, y la pronta finalización y puesta en marcha de la infraestructura.

A pesar de la indiscutible ventaja de este modelo no podemos olvidar que se necesita una mayor normalidad o estabilidad financiera para que esta fórmula de promoción de proyectos se desarrolle. En esta coyuntura muchos bancos se han retraído o retirado por completo de este tipo de proyectos, sobre todo los sometidos al riesgo de demanda. Como contrapartida o refuerzo, los organismos públicos e instituciones multilaterales desempeñan y desempeñarán un papel importantísimo para mejorar la viabilidad financiera de muchos proyectos.

Se puede concluir que en el pasado reciente, este tipo de modelo de colaboración público privada ha demostrado su idoneidad y éxito en la financiación de infraestructuras públicas, que en el caso de infraestructuras de agua, encuentran además un marco de acción y desarrollo muy favorable. Aún son pocos los proyectos desarrollados con esta fórmula de financiación en comparación con otros sectores como las carreteras, aunque nosotros apostamos por un incremento muy importante en los próximos años.

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