Así lo puso de manifiesto la jornada ‘Esfuerzo físico en trabajos forestales’, del pasado 19 de septiembre en Coca (Segovia)

Prevención, única arma del sector forestal para hacer frente a enfermedades causadas por sobreesfuerzo físico

Redacción Interempresas14/10/2011

17 de octubre de 2011

La jornada científico sanitaria 'Esfuerzo físico en trabajos forestales', celebrada el pasado 19 de septiembre, en Coca (Segovia), arrojó varias conclusiones. La más llamativa fue la inexistencia de estudios médicos de campo que recojan estadísticas y datos contrastados  sobre las alteraciones fisiológicas que afectan a los operarios forestales. De ahí, se extrae la necesidad de impulsar medidas preventivas específicas dirigidas a evitar enfermedades profesionales causadas por un esfuerzo físico cuyos parámetros de medición se desconocen en situaciones reales.
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La sesión ‘Esfuerzo físico en trabajos forestales’, que tuvo lugar el 19 de septiembre en Coca (Segovia), se inició con la exposición de los resultados obtenidos en el proyecto de I+D+i ‘Factores Condicionantes del Rendimiento del Personal Especialista en Extinción de Incendios Forestales’ (CREIF), con la finalidad de analizar todos aquellos parámetros que afecten tanto a la salud como al rendimiento laboral. El proyecto ha sido elaborado por la Empresa de Transformación Agraria (TRAGSA), en colaboración con otras entidades, durante el cuatrienio 2006-2009.

Por su parte, los representantes del servicio de prevención Asepeyo hicieron referencia a los objetivos de la vigilancia de la salud que se practica sobre los operarios de las empresas que llevan a cabo trabajos forestales. En este sentido, analizaron los protocolos de actuación desarrollados en base al catálogo de enfermedades laborales vigente en la actualidad. Todo ello, con alusión a las principales causas de enfermedad laboral detectadas en el sector.

Por último, y basándose en las actuaciones de control de la seguridad y la salud desarrolladas sobre las empresas que trabajan en los montes gestionados por la Administración Forestal de Castilla y León, se relacionaron los datos estadísticos recogidos en los informes anuales de análisis de siniestralidad elaborados desde la Consejería de Fomento y Medio Ambiente, con la finalidad de identificar las causas y reducir el número de siniestros detectados en los años previos en los trabajos forestales.

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Operario forestal realizando labores de desbroce y poda con el EPI reglamentario.

Vacío documental sobre las repercusiones fisiológicas en operarios forestales

De la jornada se desprenden una serie de conclusiones. En primer lugar, se puso de manifiesto la no existencia de estudios médicos de campo que plasmaran estadísticas y datos contrastados científicamente sobre las alteraciones fisiológicas que afectan a los operarios forestales. Una carencia que influye en la posibilidad de implantar medidas preventivas con las que evitar enfermedades profesionales, fruto del esfuerzo físico. Un sobreesfuerzo no elevado, aunque aún no se ha podido cuantificar ni medir en situaciones reales.

Partiendo de la base que los trabajos forestales se efectúan a la intemperie y en una orografía accidentada, se estudian otros aspectos, como los ergonómicos directamente relacionados con las tareas a desarrollar (transporte de peso añadido incluidos los EPIs, adopción de posturas forzadas, empleo de herramientas vibradoras, etc.). Factores que influyen en la mayor aparición de enfermedades profesionales.

En el caso de la extinción de incendios forestales, se detectó que la intensidad de los esfuerzos físicos por parte de las cuadrillas de extinción, adquiere en algunos de sus operarios unos valores de pulsaciones muy elevados; los cuales han estado expuestos a un elevado riesgo de sufrir un infarto u otras afecciones cardiovasculares. De igual forma, trabajar a altas temperaturas y en un ambiente de tensión, supone un alto riesgo de sufrir una deshidratación, que puede derivar en desmayos, e incluso en un golpe de calor.

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Las tareas forestales no se limitan a profesionales con unas características físicas determinadas, como deportistas o bomberos de élite. Se pretende pues facilitar la adaptación de los operarios a estas labroes que se efectúan normalmente en cuadrillas que desarrollan varias funciones, a la vez.

Objetivo: incorporar las actividades forestales al mayor número posible de personas

Los datos individuales obtenidos en las actuaciones de vigilancia de la salud en las empresas se podrían analizar desde un punto de vista sectorial, bajo la premisa de la protección de datos. En consecuencia, aparece la posibilidad de potenciar la obtención y análisis de datos estadísticos en base a la vigilancia de la salud colectiva, donde las sociedades de prevención aporten los datos ‘clínicos’ de sus clientes, de forma impersonal, para así cuantificar las principales afecciones sufridas por los operarios forestales.

Se establece que el desarrollo de nuevos estudios de I+D+i, y la actualización de informes estadísticos relativos a la siniestralidad en los trabajos forestales, permitirán introducir nuevos parámetros que adecúen, de forma específica, los protocolos médicos de vigilancia de la salud realizados por las sociedades de prevención.

En todo momento, se alude a la vigilancia de la salud como una herramienta que pretende integrar al trabajador en su puesto de trabajo, aportándole soluciones o alternativas que corrijan sus limitaciones físicas en base a su adaptación. Así pues, se rechaza la idea, de que los trabajos forestales sólo están al alcance de deportistas, al estilo de los bomberos de élite. La realidad y las necesidades del sector son otras, por lo que el objetivo es integrar en las actividades forestales al mayor número de personas posibles, identificando aquellos riesgos que deben evitar de forma personal. Ello, sin olvidar que se trabaja en cuadrillas que alternan distintas funciones y/o actuaciones al mismo tiempo.

A pesar que los trabajos forestales se caracterizan por la baja siniestralidad dentro de la actividad agraria, sí presentan un índice de incidencia siete veces superior a la media de todos los sectores económicos.

En consecuencia, si bien la mayoría de los siniestros se catalogan de leves y, a su vez, la tasa de mortalidad es baja, se establece que dicha siniestralidad repercute directamente en la eficiencia y rendimiento de los trabajos forestales. La potencialidad de convertirse en accidentes graves es muy elevada, ya que la mayor parte de ellos se producen en lugares aislados, donde la asistencia médica más cercana requiere abandonar el puesto de trabajo durante un elevado periodo de tiempo; cuestión que se acentúa por la necesidad de que los trabajadores de la misma cuadrilla forestal le deban acompañar.

De todas las conclusiones mencionadas, surgió la necesidad de ampliar, a un ámbito territorial y funcional mayor, el debate abierto en esta jornada, con el propósito de buscar soluciones conjuntas por parte de los diferentes agentes implicados en la seguridad y salud en los trabajos forestales, desde las administraciones públicas correspondientes a las empresas y sociedades y prevención.

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Del encuentro, surgió la necesidad de recordar que la mayoría de los siniestros son leves, pero susceptibles de agravarse ya que normalmente se efectúan en lugares aislados.

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