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Vuelve la guerra con los agricultores franceses

David Borda, responsable de la Sectorial de Fruta Dulce de Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya (JARC)30/08/2011

30 de agosto de 2011

Lo que pasa en el sector de la fruta dulce es digno de estudio. Es algo que deberíamos analizar todos juntos y reflexionar, seriamente, sobre lo que nos depara el futuro. Y es que aún estamos saliendo de un problema que ya se nos presenta otro.

Tras la caída de los precios en la fruta de hueso, las medidas laborales que siempre cargan contra los intereses de los profesionales y la pésima imagen de un sector que debe tirar parte de su producción, hay que añadir ahora el ataque sin escrúpulos, y con total impunidad, a nuestras frutas y verduras por parte de los campesinos, sindicatos y, por qué no decirlo, del propio gobierno francés. Este último, con su pasividad permite que esta “guerra” siga produciéndose. 

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David Borda, responsable de la Sectorial de Fruta Dulce de Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya (JARC). Foto: JARC.
Hace más de 30 años, el grupo catalán La Trinca ironizaba sobre los ataques a las frutas y hortalizas españolas en uno de sus temas más conocidos 'La guerra de la lechuga'.  La historia se vuelve a repetir. Sin embargo, hoy en día la diferencia con los ataques de antaño es el hecho de que se vulnera uno de los derechos que tenemos los ciudadanos europeos: la libre circulación de mercancías entre los países que forman parte de la Unión Europea.
Si queremos que esta Unión Europea exista, desde Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya pensamos que los lazos con la misma deben ser similares a los que se dan en un matrimonio: en la prosperidad y la adversidad. Y eso no lo entienden los franceses: bajo el paraguas chovinista son los principales responsables del desplome de precios de muchos productos agrícolas y ganaderos en nuestro país. Hablo de la fruta dulce, la leche... y tantos otros alimentos que se comercializan en las grandes superficies comerciales, que no lo olvidemos son de capital francés. Aquí es donde los consumidores catalanes y españoles tenemos la fuerza: sólo con el boicot a estas cadenas y por supuesto a los productos de procedencia francesa podemos hacer que se den cuenta de con qué pan juegan.
Desde Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya exigimos, como es propio de países civilizados y en sintonía con lo que pide el primer ministro británico, David Cameron para sus delincuentes, que se identifique a los responsables de la agresión a los camiones de fruta y verdura catalanes y españoles para poder exigir jurídicamente la responsabilidad que se deriva de estas actuaciones. Y si esto no ocurre, si las autoridades francesas no cumplen con este deber, entenderemos que la justicia francesa no funciona. Y muy a pesar nuestro, tendremos que recuperar la leyenda del timbaler del Bruc y hacer probar a los franceses su propia medicina.

Nuestros abuelos, aquellos que fueron deportados y encerrados en campos de concentración en Argelers, ya probaron la justicia de la República francesa. Ahora, 80 años después, los descendientes de aquellos franceses siguen cometiendo los mismos errores. Es decir, cargan contra inocentes cuando la respuesta a sus problemas la tienen dentro de casa. 


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Foto: JARC.
Por último, y respecto a nuestras administraciones sólo decir que si bien hay que agradecer el tener un conseller que defiende al sector de la fruta con declaraciones contundentes, a este último no le bastan las palabras. Necesitamos hechos. Y lo cierto es que hoy en día el presupuesto para el sector se  ha recortado un 23% (y eso que todo ello supone el 1,5% del presupuesto  de la Generalitat de Catalunya). De hecho, ya hace días que oímos decir que no hay dinero para ayudar al sector de la fruta a salir adelante. Ahora bien, la cosa cambia cuando hablamos de mantener sueldos escandalosos (especialmente si los comparamos con los que se barajan en la fruta) o si se debe rescatar a la banca o las grandes empresas. Y es que a menudo olvidamos que el sector agrario por atomizado que esté supone un tejido social mucho más amplio que el de cualquier gran compañía. Y si se nos considera sector primario esto se debe a que somos un motor económico por excelencia, ya que de nosotros dependen muchos otros. Entre ellos el del transporte de mercancías.
Señor conseller, del trabajo sucio ya nos encargamos nosotros. Lo que debe hacer es aceptar y poner en marcha las medidas de choque que consideramos claves para poder trabajar y pagar a los temporeros y proveedores de ahora a finales de año. En Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya hemos trabajado seriamente en ellas y la propuesta que le hemos hecho llegar recoge las medidas que consideramos innegociables para garantizar el futuro del sector. No lo olvide, sabemos muy bien que las palabras se las lleva el viento. Por eso exigimos hechos.

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