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“Nuestras tradiciones y creencias limitan la expansión de la agricultura de conservación, que sólo unos pocos innovadores pueden afrontar”

Entrevista a Diego Banzo, director técnico de Agracon

David Pozo07/03/2011

7 de marzo de 2011

La Asociación Aragonesa de Agricultura de Conservación (Agracon) se autodefine como un espacio abierto a todas las personas físicas (agricultores, técnicos, investigadores) o jurídicas (empresas, universidades, organismos públicos) interesadas en promover las prácticas agronómicas englobadas en los sistemas de agricultura de conservación. Hemos querido conocer de la mano de todo un especialista, Diego Banzo, director técnico de la asociación, cuáles han sido los últimos avances en las técnicas y tecnologías que la conforman como se han materializado en una comunidad puntera como Aragón.
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Diego Banzo, director técnico de Agracon.

¿Qué proyectos y actuaciones se están promoviendo actualmente desde Agracon en favor que el agricultor aragonés se decante por las técnicas de la agricultura de conservación?

La asociación define dos niveles de actuación en la Comunidad Autónoma Aragonesa. Por un lado la formación y el asesoramiento técnico personalizado a los socios con el objetivo de formar nuestros agricultores en el análisis, interpretación y definición de estrategias en la gestión de los principales grupos de gasto de la explotación. Por el otro ofrecer información y formación a los diversos agentes agrarios aragoneses y sociedad en general con la clara finalidad de asentar las bases de la agricultura de conservación como práctica agraria alternativa y con gran capacidad de adaptación a diferentes condiciones edafo-climáticas.
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Formación personalizada a socios de Agracon. Ejemplo de sesión técnica en campo con grupo de trabajo en la que se observa posible fenómeno alelopático en trigo de parcela con riego por superficie (a manta) que ha sido explicado en previa ponencia en el local de Comunidad de Regantes de Fuentes de Ebro.

¿Qué es lo primero que le pide un agricultor que se dirige a ustedes solicitando información?

Cuando un agricultor se dirige a la asociación tiene una idea muy clara de los servicios que le podemos ofrecer y directamente nos solicita los pasos a seguir para formar parte de éste proyecto. Estimamos un promedio de 11 meses de seguimiento del agricultor a nuestra actividad antes de tomar la decisión para asociarse. Una vez dentro de la asociación, tenemos dos perfiles claramente diferenciados. La mayor parte de los agricultores no tienen experiencia y solicitan información sobre qué equipo de siembra se adecúa mejor a sus condiciones, cómo debe manejar el rastrojo del cultivo anterior para no tener problemas en la siembra, qué riesgos de compactación tiene en sus parcelas, cómo se debe enfrentar al fenómeno de la inversión de flora que experimentarán sus parcelas y en los casos de parcelas de regadío cómo debe gestionar el riego para obtener un cultivo homogéneo sobre la parcela cubierta de rastrojo.

Una minoría de los agricultores ya tienen experiencia en agricultura de conservación y desean profundizar su conocimiento en la rotación de cultivos, la biología del suelo, la reducción del fertilizante y la disminución en la aplicación de fitosanitarios. En las acciones de información y formación al público en general, las cuestiones más habituales hacen referencia a cómo puede un suelo captar agua si no posee un laboreo, la imposibilidad de controlar la flora adventicia sin laboreo, el dudoso mantenimiento de los rendimientos y los riesgos del uso de herbicidas.

¿Por qué algo que es tan visible en otras partes del mundo, como es la erosión del suelo en los climas más tropicales a causa del laboreo mecánico, cuesta tanto percibirlo en climas más fríos como el nuestro?

En primer lugar me gustaría matizar la idea del buen funcionamiento de la agricultura de conservación exclusivo de zonas del mundo con clima tropical, ya que esta idea tan extendida no se corresponde con la realidad. Canadá, el norte de los Estados Unidos, el sur de Argentina, Rusia, Norte de África, Italia, Francia y España disponen de experiencia en agricultura de conservación hace más de 30 años en condiciones más frías. La principal causa del rechazo a esta práctica agronómica tiene una respuesta sociológica y no técnica, son nuestras tradiciones y creencias las que limitan la expansión de la agricultura de conservación que únicamente unos pocos innovadores pueden afrontar. Recordemos las particularidades de nuestras zonas rurales con baja densidad de población y relaciones sociales entre vecinos excesivamente competitivas e individualistas.
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Comparativa de erosión en parcela de Laboreo Convencional frente a parcela de Siembra Directa. Se observa que la imagen presenta talúdes, lo que da idea de pendiente importante en esa zona. Las parcelas situadas en la parte superior de la imagen se laborean y la parcela que se sitúa en la parte inferior se trabaja en condiciones de agricultura de conservación. Ante una lluvia intensa, la parcela laboreada ha sufrido escorrentía superficial en favor de la pendiente hasta el punto de dañar los talúdes con microcárcavas, frente a la parcela de agricultura de conservación que no ha sufrido erosión y además ha conseguido sedimentar la partículas de suelo erosionadas en las parcelas superiores.
Otro hecho importante es la falta de soluciones comerciales adaptadas a esta práctica agronómica. Hoy está bastante resuelto, pero hace 25 años era complicado encontrar técnicos-comerciales formados y con soluciones reales en maquinaria e inputs diversos. Finalmente, poner el acento en otro aspecto determinante, el perfil de nuestros funcionarios agrarios está claramente vinculado a la agricultura basada en labranza, además de una legislación redactada para 'labradores' en vez de para agricultores. Todo esto hace del profesional de la agricultura de conservación una diana de problemas sociales (con los vecinos), técnicos (con las empresas del sector) y legales (con los técnicos de la administración). Evidentemente, hay que tener las ideas muy claras para enfrentarse diariamente a éste escenario adverso.

¿El arado mecánico es definitivamente un concepto del pasado?

No, es un concepto del pasado su uso indiscriminado y sin ninguna justificación técnico-económica. El arado es una herramienta más que el agricultor debe conocer, utilizar y valorar adecuadamente. Es fácil caer en la trampa de acusar de ciertos problemas a una técnica o apero, pero seamos sinceros, los problemas aparecen por un mal uso o abuso. Como todo en esta vida, hay aspectos a favor y aspectos en contra del arado, pero lo que no podemos discutir es la utilidad para la que fue diseñado. Hoy, el conocimiento y la conciencia medioambiental nos dice que debe usarse en contadas ocasiones bajo un estudio técnico-económico de la parcela.
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Arado de vertedera en el secano de Bujaraloz (Zaragoza). Este es un claro uso inadecuado de esta herramienta, pues en un secano árido donde la falta de humedad es una constante, esta labor únicamente produce la mineralización de la poca materia orgánica existente (MO<0,8), desestructura el suelo, estimula la solarización de la capa ‘fertil’ y permite la temida escorrentía superficial en episodios de tormenta con la consiguiente erosión.

La siembra directa, el laboreo mínimo, las cubiertas vegetales y la rotación de cultivos son las principales técnicas que asociamos a la agricultura de conservación. ¿Cuál de ellas es la que más aceptación está teniendo por parte del agricultor? ¿Se están desarrollando nuevas técnicas?

Bien, veamos, la agricultura de conservación posee un único objetivo, realizar una agricultura coherente, técnica, productivista y sostenible con un activo agrario como protagonista principal, el suelo. Observando nuestra agricultura tradicional, la primera evolución razonable de nuestros agricultores es la reducción del laboreo intensivo, por tanto, el laboreo mínimo es la primera técnica en realizar de modo intuitivo por el profesional agrario. En regiones históricamente vinculadas a la ganadería extensiva conocen muy bien las bondades de la rotación de cultivos (cereal-leguminosa) pues la esparceta, alfalfa y centeno han sido usados por nuestros antepasados con éxito para alimentación a diente de su cabaña y limpieza de malas hierbas en parcela. Así pues, nuevamente por intuición la rotación de cultivos es otra técnica que se introduce con relativa facilidad.

En los últimos siete años, la presencia de equipos de siembra directa ha experimentado un crecimiento importante por las posibilidades que ofrece al agricultor de sembrar más superficie (casos de crecimiento de la explotación), la misma superficie en menos tiempo (casos de condiciones óptimas de siembra en reducido intervalo de tiempo) o la implantación de maíz sobre cebada o trigo en parcelas de regadío con doble cultivo.

"El uso de cubiertas vegetales (principalmente leguminosas) queda muy reducido a pioneros que verdaderamente valoran el suelo y trabajan para protegerlo y mejorarlo"
El uso de cubiertas vegetales (principalmente leguminosas) queda muy reducido a pioneros que verdaderamente valoran el suelo y trabajan para protegerlo, mejorarlo y ajustar la estrategia de nutrición vegetal del cultivo principal de esas parcelas. Por tanto, podemos concluir que la agricultura de conservación no se percibe actualmente en su totalidad como alternativa agraria. Sí se utilizan algunas de las técnicas que forman parte de ella, pero sin la profundidad del conocimiento, más bien por razones económicas a corto plazo que si percibe el profesional agrario.

En referencia a nuevas técnicas utilizadas por el profesional de agricultura de conservación destacan el uso de mapas de parámetros físico-químicos del suelo y la fertilización en línea de siembra como el camino para alcanzar el gran reto de la dosificación variable de semilla y fertilizante en línea de siembra a lograr en el medio plazo.

Algunos detractores siguen argumentando que con la agricultura de conservación el suelo no respira y que la producción sigue siendo inferior. ¿Qué les diría?

Por creencia personal me gusta respetar cualquier opinión y asumo que mi interlocutor dispone de evidencias para realizar esta afirmación. Por experiencia profesional sé que la agricultura de conservación mejora notablemente el suelo y garantiza las mismas producciones o en su defecto mejora la rentabilidad de la parcela. En esta situación invito a mi interlocutor a compartir sus experiencias con la asociación y a visitar parcelas de nuestros agricultores para que él mismo realice una valoración profunda de la veracidad de la mencionada afirmación.
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Nascencia de cereal de invierno en siembra directa (a la izquierda) y nascencia de cereal de invierno en laboreo convencional (a la derecha). Se observa la gran diferencia en la homogeneidad y desarrollo de planta en SD frente a LC en parcelas separadas por el camino de acceso. Desde el punto de vista de la rentabilidad, ni qué decir tiene que el coste es inferior en SD.

¿Qué estudios se han llevado a cabo en Aragón que demuestren que la agricultura de conservación no es una utopía, sino una realidad que beneficia la producción?

Ciertamente la seguridad en la implantación de la agricultura de conservación basada en evidencias científicas es clave, por ello en los últimos 25 años diversos técnicos e investigadores han realizado estudios al respecto logrando conclusiones definitivas. Pedro Arnal (2002), publicó los resultados de casi 400 ensayos realizados durante los últimos 20 años en el Valle medio del Ebro, concluyendo “que no por labrar más, se produce más”. El análisis económico del beneficio real (euros/ha) de ésta práctica agronómica estudiado por Pedro Arnal (2002) supone otra aportación determinante para la implantación de la agricultura de conservación en nuestras parcelas de cultivo al demostrar un margen de beneficio 90 euros/ha superior en agricultura de conservación frente a laboreo tradicional.

Carlos Cantero (2007) publicó otros resultados muy interesantes: “La eficiencia en el uso del agua de la lluvia por parte del cultivo, que es mayor en los sistemas de AC, se basa en que el agua se reparte uniformemente en el perfil del suelo y es capaz de llegar a las zonas profundas del suelo incluso a 1 metro donde queda almacenada”. Esta conclusión reafirma el interés de la técnica en parcelas de secano, dónde el factor agua es limitante de la producción y el manejo del suelo será determinante.

Finalmente, deseo reseñar el trabajo de María Victoria López (2009) sobre siembra directa en el secano aragonés, y el efecto sobre el carbono orgánico en el horizonte superficial del suelo, donde concluye: “De los datos obtenidos en el presente estudio se deduce que la SD puede contemplarse como una práctica idónea para incrementar los niveles de carbono orgánico en la superficie del suelo en el secano aragonés pero siempre que vaya acompañada de prácticas de manejo que favorezcan un mayor aporte de residuos vegetales al suelo (retención de residuos de cosecha, rotaciones de cultivo/cultivo permanente, abonado adecuado, etc.)”.

Por tanto, y considerando estas conclusiones de grupos de investigación parece razonable afirmar que la agricultura de conservación es una opción viable para nuestras parcelas de cultivo.

¿Cuentan desde asociaciones como Agracon con la colaboración de empresas que desarrollen la maquinaria que trabaje el suelo con ese respeto que requieren las técnicas de la agricultura de conservación?

En referencia a la colaboración de instituciones, es el Departamento de Agricultura y Alimentación del Gobierno de Aragón quien ha apostado claramente por nuestra actividad, estamos realmente satisfechos, pues sin su apoyo técnico y financiero sería muy difícil mantener el nivel de actividades formativas y experimentación en el territorio aragonés. Otras colaboraciones clave que garantizan nuestro asesoramiento técnico es el criterio de profesores de la Universidad de Zaragoza y técnicos de diferentes empresas comerciales, pues sin su apoyo desinteresado en la resolución de cuestiones técnicas sería muy complicado dar el servicio de calidad a nuestros socios.

Respecto al desarrollo de equipos específicos para agricultura de conservación en colaboración con fabricantes o compañías es más difícil, dado el carácter local de la asociación. No obstante, las distribuciones comerciales de las grandes marcas disponen de técnicos muy sensibilizados con la agricultura de conservación y suele haber una relación cordial en la organización de actividades formativas y demostraciones de campo.

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Demostración de campo. Ejemplo de colaboración entre administración aragonesa, distribuciones comerciales, investigadores Universidad de Zaragoza y cooperativa agraria en realización de demostración técnica de equipos especializados para agricultura de conservación.
“Es complicado prever qué ocurrirá en el futuro, pero tengo claro que un aumento de la exigencia legislativa y presión de la coyuntura económica se traduce en la disminución de superficie en agricultura de laboreo tradicional”

Si tuviera que poner una cifra y pronosticar sobre la evolución de la agricultura de conservación a nivel español y europeo a corto/medio plazo, ¿cuál sería?

Es complicado prever qué ocurrirá en el futuro, pero tengo claro que un aumento de la exigencia legislativa y presión de la coyuntura económica se traduce en la disminución de superficie en agricultura de laboreo tradicional. También es evidente la dificultad técnica de la agricultura de conservación sólo al alcance de profesionales agrarios de élite, cuyas decisiones atienden a verdaderas estrategias empresariales, donde el corto plazo no existe y el suelo es considerado como verdadero activo agrario que condiciona todas las decisiones en la finca.

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