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El fabricante madrileño dispone en el mercado de la primera sembradora arrastrada de reja en siembra directa

Sembradoras Gil, socio de la agricultura de conservación

Redacción Interempresas07/03/2011

07 de marzo de 2011

Los agricultores buscan cada vez más la innovación en la maquinaria que adquieren con el fin de optimizar y sacar el mayor provecho a sus explotaciones agrícolas, con el menor coste y la más alta calidad, por lo que las diferentes empresas del sector se han puesto manos a la obra intensamente en el acometimiento de esta labor que satisfaga a todas las partes, a la vez que respete la tierra. Julio Gil y Águeda es uno de esos fabricantes.

Sembradoras Gil lanzó al mercado recientemente su primera sembradora arrastrada de reja en siembra directa, con el fin de atender a un mercado que demanda tenazmente este tipo de máquinas para tractores de baja potencia y buena capacidad de carga. De esta forma, el fabricante está de acorde con un periodo en que lo más importante es el diseño de sembradoras y aperos que puedan ser manejados con la menor potencia posible, logrando un ahorro máximo de combustible y favoreciendo así  el medio ambiente, haciendo que los productos del campo sean aún más rentables para el agricultor.

Precisamente este objetivo se ha querido cumplir con esta innovadora sembradora, idónea para trabajar con un tractor de 100 CV, un ancho de trabajo de 6 metros y una capacidad de tolva de 2.500 litros, obteniendo con estas características un rendimiento aproximado de 4,5 hectáreas/hora.

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Sembradora Arrastrada de reja, ideal para la siembra directa.
La semilla al caer al surco se protege del todo hasta su perfecta localización en la tierra. Luego, la forma de la reja y de la bota coadyuvan en que la semilla no permanezca depositada sobre restos del cultivo predecesor

La gran novedad que brinda esta máquina es que en posición de trabajo el tren de siembra se apoya sobre seis ruedas, cuatro centrales y dos laterales, con un perfecto reparto de pesos, para conseguir que la fuerza de arrastre necesaria sea la mínima y el control de profundidad sea perfecto en cualquier terreno. Otra de las características comunes en esta familia de sembradoras es la reja en ‘T’ invertida, con la que es posible obtener una perfecta localización de la semilla en la tierra, haciendo mucho más sencillo el tapado de la misma y asegurando el contacto de ésta con el terreno, lo que posibilita una buena germinación y facilita el cierre del surco de forma eficiente.

Es de esta manera, como la semilla al caer al surco se protege del todo hasta su perfecta localización en la tierra. Luego, la forma de la reja y de la bota coadyuvan en que la semilla no permanezca nunca depositada sobre restos del cultivo predecesor, sino que por el contrario, esté en perfecto contacto con la tierra. Es así cómo se logra un gran ahorro de semilla y una perfecta nascencia de las mismas.

La sembradora arrastrada de reja en siembra directa se distribuye en cuatro filas, posibilitando la aproximación de los surcos de siembra a una distancia que hasta el momento no había sido posible en este tipo de siembra, es decir, unos 16 cm. “Esto asegura una máxima limpieza en el trabajo sin atascos ni embozamientos, incluso en grandes acumulaciones de rastrojos”, según el propio fabricante.

De la misma forma se ha de destacar su polivalencia, ya que puede emplearse indistintamente tanto en siembra directa como en mínimo laboreo o en laboreo convencional. “Estas cualidades y muchas más la convierten en una buena inversión para cualquier agricultor que no esté plenamente convencido de cuál es el sistema que resulta mejor para adaptarse a cada explotación particular, al reducir la inversión en maquinaria que debe realizar”, afirma Julio Gil, gerente de la empresa.

Entrevista a Julio Gil Castro, gerente de Sembradoras Gil

- ¿Cuándo se comenzó a diseñar desde Sembradoras Gil maquinaria adaptada a las técnicas de la agricultura de conservación?

Las primeras sembradoras directas se desarrollaron a finales de los años 80 para un proyecto de investigación del Inia. Fuimos los primeros fabricantes nacionales en desarrollar esta técnica, ya que desde principios de esa década se empezó a promocionar el laboreo vertical.

- ¿Se trata de una línea de negocio rentable?

Simplemente se trata de otra línea más, dentro de un sector de baja rentabilidad.

- ¿Como fabricante, qué beneficios tangibles para el agricultor, aporta la agricultura de conservación?

Cuando las condiciones climáticas y edafológicas sean idóneas para esta práctica tiene beneficios palpables tales como:

- La reducción de costes, siempre que el manejo sea correcto.

- Y la posibilidad de aumentar la explotación debido a la reducción de tiempos o el poder llevar la explotación a la par que se dedica a otra cosa.

- Comparado con otros países de nuestro entorno, ¿la agricultura de conservación en España se encuentra asentada?

De los países de nuestro entorno es en el que más asentado está, ya que en el resto de Europa esta práctica no es nada habitual. Y es que en España, además de en los cultivos herbáceos, está muy asentada en el olivar y en algunos frutales.

¿Hasta qué punto trabaja Sembradoras Gil de la mano con las asociaciones que promueven en nuestro país la agricultura de conservación?

En Gil procuramos estar en vanguardia, en todo lo que sean avances tecnológicos y de desarrollo ,y por eso intentamos apoyarnos en las asociaciones que hacen una gran labor de investigación y de divulgación.

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Julio Gil Castro, gerente de Sembradoras Gil.

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