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“El agravio comparativo para acceder a cultivos modificados genéticamente por parte de nuestros agricultores, obstaculiza producir de forma más eficiente”

Entrevista a Antonio Villarroel, presidente de la Plataforma Tecnológica de Agricultura Sostenible

David Pozo26/01/2011

26 de enero de 2011

El pasado año 2010 se constituyó formalmente la Plataforma Tecnológica de Agricultura Sostenible (PTAS) con el objetivo de convertirse en un foro de encuentro entre todos los agentes del sistema ciencia-tecnología-empresa en el ámbito del sector agrario. La misión de la Plataforma se define como la contribución, desde la tecnología, a la mejora permanente de la sostenibilidad y la eficiencia productiva, a lo largo de toda la cadena de valor, satisfaciendo las crecientes necesidades de productos agrarios. Interempresas ha querido conocer de la mano de su presidente Antonio Villarroel, cuáles han sido los primeros pasos de la asociación y si el sector verdaderamente está preparado para innovar en busca de la sostenibilidad.
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Antonio Villarroel, presidente de la PTAS.

Se está hablando mucho de los retos que nuestra agricultura tiene por delante: la PAC 2013 o la estrategia Europa 2020. ¿Qué supone para nuestros productores y sobre todo para nuestra forma de producir?

Sobre todo, ser más competitivos y sostenibles. Como detonante del desafío de aumentar la capacidad productiva de manera sostenible y racional está la demanda de alimentos que se duplicará en los próximos 40 años. Por eso el sector agroalimentario se ve abocado a prepararse para dotar de alimentos seguros y a un precio asequible a toda la sociedad, con lo que al mismo tiempo se asegura la sostenibilidad económica y medioambiental.

El nuevo escenario de la Política Agrícola Común (PAC) a partir de 2013 y la Estrategia 2020 de la Unión Europea coinciden en que el potencial de la agricultura y la industria agroalimentaria comunitarias aproveche las oportunidades del crecimiento inteligente que se impone en todos los sectores de la economía. Los pilares de esta estrategia son la transferencia de la investigación al campo, el desarrollo sostenible basado una economía de bajo carbono y en un crecimiento integrador de la economía con elevados niveles de empleo mediante la cohesión territorial.

“Para catalizar el crecimiento inteligente, el papel de las plataformas tecnológicas, como la PTAS, es indiscutible, ya que contribuye a definir las prioridades de la producción agroalimentaria de Europa”
Para catalizar el crecimiento inteligente, el papel de las plataformas tecnológicas, como la Plataforma Tecnológica de Agricultura Sostenible (PTAS), es indiscutible ya que contribuye a definir a las prioridades de la producción agroalimentaria de Europa de cara a las próximas décadas. En la Conferencia sobre 'Agricultura Europea y el Crecimiento Inteligente en el horizonte de la Estrategia Europa 2020', celebrada a finales de junio pasado, se dejó constancia de que la tecnología y las personas harán la agricultura del futuro más que nunca y detrás de PTAS estamos los implicados es decir, los productores agroganaderos y de la industria agroalimentaria.

Sigue el debate, en muchos países, entre ellos el nuestro, sobre la conveniencia o no de abrir el mercado a los transgénicos. ¿Europa se está quedando atrás en un campo que tarde o temprano acabará imponiendo su ley?

El último informe anual sobre la situación mundial de la comercialización de cultivos biotecnológicos/ modificados genéticamente (MG), publicado por el Instituto Internacional de Adquisición de las Aplicaciones Biotecnológicas (ISAAA, sus siglas en inglés), revela que la superficie mundial de cultivos transgénicos ha crecido otros 9 millones de hectáreas en 2009.

Las ventajas de productividad y los beneficios económicos, ambientales y sociales que ofrecen los cultivos biotecnológicos explican que en 2009, un total de 14 millones de agricultores sembraran 134 millones de hectáreas de cultivos MG en 25 países del mundo, entre ellos, los ocho países principales, con más de 1 millón de hectáreas cultivadas: Estados Unidos, Brasil, Argentina, India, Canadá, China, Paraguay y Sudáfrica.

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Hace dos años, 14 millones de agricultores sembraron 134 millones de hectáreas de cultivos MG en 25 países del mundo.
Mientras, la Unión Europea continúa muy lejos de la magnitud de cifras de estas naciones. Sólo seis países han sembrado 94.750 hectáreas de cultivos transgénicos en 2009, a saber: España, República Checa, Portugal, Rumanía, Polonia, Eslovaquia. En la actualidad, las autoridades comunitarias han aprobado la importación de productos derivados de unas 40 modificaciones genéticas, de los que dos de ellas, se cultivan: el maíz MON810 protegido frente a las plagas de taladros y la patata con almidón modificado, autorizada el año pasado. Solo el maíz modificado genéticamente se ofrece en más de 140 variedades de diferentes empresas a los agricultores.

El cultivo de semillas MG depende de los informes de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en inglés), que incluyen una precisa valoración sobre la seguridad para el medio ambiente, pero asistimos a que la EFSA ha informado favorablemente cultivos MG hace ya 18 meses, pero la Comisión Europea no ha avanzado en el procedimiento lo suficiente.

En términos de competitividad, el agravio comparativo para acceder a cultivos MG por parte de nuestros agricultores obstaculiza producir de forma más eficiente, con las mismas herramientas empleadas por los agricultores de otros países del mundo que exportan sus granos y reducen de paso las emisiones de CO2.

¿La resistencia a entrar de lleno en el sector de los productos modificados genéticamente es por parte del productor o del consumidor?

Continúo aportando cifras. El ISAAA estima que el número de agricultores que apuestan por cultivos transgénicos a nivel mundial alcanzará los 20 millones o más en 40 países y 200 millones de hectáreas antes de 2015. España, se consolida como la vanguardia europea, al haber cultivado el 80% de todo el maíz MG de la Unión Europea en 2009. Casi el 22% del maíz sembrado en nuestro país está modificado genéticamente, un nuevo récord a pesar de la reducción en la superficie total de este cultivo, y una prueba de la confianza del agricultor, que apuesta por esta semilla en aquellas zonas donde esta tecnología es necesaria. El interés de los productores crece a medida que descubren las ventajas del empleo de variedades MG. Así se desprende del último estudio realizado para la Fundación Antama sobre Semillas de maíz Bt en España: el 93% de los agricultores que cultivaron maíz Bt en España en 2010 lo volverá a hacer este año.

Por parte de los consumidores, abunda la distorsión y la leyenda negra infundada que determinados grupos conservacionistas han sembrado sin justificación científica. Así, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha asegurado que no existen evidencias científicas que demuestren que los alimentos modificados genéticamente (OMG) tengan riesgos para la salud humana y que, por tanto, se pueden consumir con tranquilidad. A escala de la Unión Europea, la EFSA informa de forma transparente acerca de la seguridad de las variedades MG aprobadas y que es tan buena como la de las convencionales.

Para terminar, me atrevo a parafrasear al subsecretario de Investigación, Educación y Economía del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, Gale A. Buchanan. “Si queremos hacer frente a los problemas que afectan al bienestar de nuestro planeta, tenemos que ser mucho más visionarios”, ha señalado. En la primera Revolución Verde, el alto rendimiento de cereales en muchos países fue la consecuencia de la aplicación de la genética clásica y el fitomejoramiento, que “seguirán siendo necesarias, sin embargo la biotecnología agrícola y los OMG desempeñarán un papel cada vez más importante en las futuras revoluciones verdes”, ha refrendado Buchanan.

“El 93% de los agricultores que cultivaron maíz Bt en España en 2010 lo volverá a hacer este año”

Uno de los objetivos iniciales de la Plataforma era el de crear un ‘Observatorio de la Agricultura Sostenible’. ¿En qué fase se encuentra el proyecto?

En pleno desarrollo. Tenemos como meta la elaboración de un informe de indicadores de sostenibilidad para mostrar el impacto que ha tenido la aplicación de la tecnología en la cadena alimentaria a lo largo del tiempo.

Esta información va a hacer posible emitir recomendaciones concretas, dirigidas a la mejora de la eficiencia productiva, que posibiliten el desarrollo de nuevas tecnologías y la puesta en práctica de innovaciones tecnológicas que contribuyan a una mayor sostenibilidad de la producción agroalimentaria.

¿Qué lugar ocupamos respecto a nuestros más inmediatos competidores cuando hablamos de políticas sostenibles en agricultura y ganadería?

En los últimos años, la agricultura y ganadería en España se ha profesionalizado en todos los aspectos, puesto que las exigencias derivadas de los mercados y los avances tecnológicos se imponen en la mentalidad de nuestros agricultores y ganaderos, lo que les ha llevado irremediablemente a formarse cada vez más y poner en práctica su conocimientos para mejorar sus explotaciones y conseguir mayores rendimientos para mantener su actividad y afrontar los retos futuros.

Por poner un ejemplo, la industria fitosanitaria ha hecho un importante esfuerzo para impulsar, junto con los productores de frutas y hortalizas en el sureste español, la Producción Integrada como el único modelo viable para una agricultura sostenible económicamente (contribuye a mantener bajos los costes de producción) como medioambiental (al combinar técnicas de control biológico y control químico. A la hora de competir con países terceros, la adopción de la producción integrada ayudará a exportar productos con plenas garantías, algo que creemos, debería ser conocido por el consumidor.

Se ha cumplido ya más de un año desde que se constituyó formalmente la PTAS. ¿Qué balance hace de estos primeros meses de trabajo?

La PTAS ha estado presente en los principales foros agroalimentarios aportando su visión y conocimiento del sector, constituyéndose como un referente imprescindible en el ámbito de la sostenibilidad agropecuaria como ya se ha puesto de manifiesto en Conama10 o la jornada del IAS.

Además, hemos creado tres Grupos de Trabajo (Agricultura, Ganadería y Tecnologías) compuestos por empresas, centros tecnológicos, organismos públicos de investigación y universidades que trabajan para identificar los aspectos que contribuyen a la sostenibilidad de la producción agraria y las tecnologías que permitan alcanzar los resultados deseables. En definitiva, las actuaciones de la Plataforma se encaminan al análisis del entorno de la cadena de valor agroalimentaria en los diferentes sectores y el establecimiento de estrategias para la mejora de los indicadores de sostenibilidad a nivel global, así como la recomendación de tecnologías y procesos productivos.

PTAS ha estado presente en los principales foros agroalimentarios aportando su visión y conocimiento del sector, constituyéndose como un referente imprescindible en el ámbito de la sostenibilidad agropecuaria
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Desde el PTAS pretende contribuir a mejorar la sostenibilidad y la eficiencia productiva en la agricultura y la ganadería.

¿Cuál ha sido la respuesta por parte de empresas y de instituciones?

Ya que la PTAS pretende contribuir a mejorar la sostenibilidad y la eficiencia productiva en la agricultura y la ganadería desde los recursos que aporta la tecnología, los interesados, empresas e instituciones coinciden en este objetivo. Es decir, dotarse de las herramientas emanadas de la investigación para ser más competitivas mediante el aprovechamiento sostenible de recursos más limitados y la reducción de los costes de producción. De hecho, basta con echar un vistazo a las asociaciones e instituciones que vertebran la PTAS. Están las que representan al conjunto del sector productivo agroalimentario español y participan en ella el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Madrid y por supuesto, el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino y el MICINN (Ministerio de Ciencia e Innovación).

Desde la PTAS, estamos convencidos que el apoyo de organismos nacionales y supranacionales en el ámbito de la I+D+i agroalimentaria es clave, pues aunque los avances técnicos sean una realidad, sin una adecuada legislación que respalde la aplicación de las nuevas tecnologías, el sector seguirá en inferioridad de condiciones frente a los desafíos que se presentan.

Creemos firmemente que si se pone en práctica nuestra visión de crecimiento inteligente en la agricultura, la ganadería y la industria alimentaria, estaremos en el mejor camino para lograr la producción suficiente que satisfaga las necesidades de la población y al mismo tiempo, salvaguardar los recursos naturales que necesitarán futuras generaciones.

Recientemente la Plataforma celebró en Sevilla su primera Jornada de Presentación. ¿Qué conclusiones se sacaron de la cita?

Las cuestiones que se han debatido hacen referencia al futuro de la producción agroindustrial en Andalucía. Los argumentos de los ponentes han tenido como denominador común el que la producción agroindustrial estará condicionada por el incremento de la investigación y el desarrollo tecnológico, contribuyendo a mejorar la sostenibilidad y los sectores productivos agrícola y ganadero.

Desde los prolegómenos de la fundación de la PTAS estaba claro que las asociaciones del sector agroalimentario español que la componen tienen el propósito de crear un punto de encuentro entre todos los agentes implicados en el ámbito del sector agroindustrial: ciencia, tecnología y empresa.

De esta manera, al vivir una profunda reestructuración sectorial, pensamos que hay que afrontarla desde la innovación y la investigación de los procesos productivos. Aquí la colaboración y la sinergia entre el ente público, privados y las universidades son imprescindibles, mediante el equilibrio y la aclimatación de estos tres sectores. Pues es necesario una innovación abierta para permitir ampliar el conocimiento y compartirlo. En una economía global, hay que lograr la sostenibilidad agrícola con un nuevo panorama energético y la inversión en innovación e internacionalización de investigadores es fundamental a la hora de mejorar las oportunidades.

Por otra parte, hay que adaptar el crecimiento demográfico a la productividad de alimentos y concebir los sistemas agrarios como manera de construir territorios sostenibles, tanto económica, social como culturalmente. Creemos que orientar el proceso productivo hacia el producto final asegura la sostenibilidad.

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