En España métodos como la siembra directa está ganando adeptos gracias a la labor de asociaciones como la AEAC

La importancia de la agricultura de conservación

Redacción Interempresas30/04/2010
La agricultura de conservación comprende una serie de técnicas que tienen como objetivo fundamental conservar, mejorar y hacer un uso más eficiente de los recursos naturales, mediante un manejo integrado del suelo, el agua, los agentes biológicos y los ‘inputs’ externos. Permite de esta forma, la conservación del medio ambiente así como una producción agrícola sostenible. Se trata de conseguir una agricultura sostenible en el tiempo, sin degradar los recursos naturales, pero sin renunciar a mantener los actuales niveles de producción, o incluso incrementándolos.

La agricultura de conservación mantiene una cubierta permanente o semi-permanente sobre el suelo. Esta cubierta puede estar constituida por vegetación viva o por restos vegetales secos. Su función es proteger físicamente el suelo de la lluvia, el viento y la intensa radiación solar, además de proporcionar alimento a la fauna del suelo. En la agricultura de conservación, estos organismos son los que provocan los beneficios de aireación buscados con el laboreo intensivo.

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La AEAC cuenta con socios como Casimiro Máquinas, que pone a disposición de la asociación maquinaria para realizar las demostraciones de campo.

Agricultura de conservación en cultivos herbáceos: laboreo de conservación

Los rastrojos del cultivo se dejan sobre la superficie del suelo, eliminándose su quema y aquellas labores que entierran gran cantidad de restos vegetales, especialmente las labores de volteo como las realizadas con la vertedera y el arado de discos. De esta forma se reduce la mineralización de nutrientes y se elevan los niveles de materia orgánica. Con este fin, se han puesto a punto desde la década de los 30 diversas técnicas de agricultura de conservación, todas ellas adaptadas a distintas condiciones de suelo, clima y cultivos:

· Siembra directa: el establecimiento de un cultivo anual en un terreno que no recibe labor alguna desde la recolección del cultivo hasta la siembra del siguiente. En él se ha procura mantener el suelo cubierto mediante la distribución homogénea de los restos del cultivo anterior, evitando así la compactación excesiva por el paso de la maquinaría y el ganado, y controlando las hierbas previamente a la siembra, mediante la aplicación de dosis reducidas de herbicidas de baja peligrosidad. Las sembradoras han de ir acompañadas de discos cortadores separadores de rastrojos.

· Laboreo mínimo: En este sistema se realizan labores entre los sucesivos cultivos. Las variantes son muchas, empleándose aperos como el arado cincel, gradas de discos, cultivadores y vibrocultivadores. La cantidad final de rastrojo dependerá del número de operaciones, de la agresividad de las mismas (profundidad, velocidad, etc) y del tipo de apero.

· Laboreo en caballones: La siembra se realiza sobre caballones permanentes que son reconstruidos durante el cultivo anterior, normalmente mediante dos operaciones, permitiendo un calentamiento más rápido del suelo y un mejor aprovechamiento de la humedad.

La siembra directa en España

De acuerdo con los resultados de la última encuesta Esyrce 2009, la superficie de siembra directa en los cultivos de referencia (cereales grano, girasol, maíz forrajero y otros forrajes) identificada en España es de 274.528 hectáreas. El cereal y los otros forrajes son los grupos donde se observa un mayor porcentaje de la siembra directa en relación a la superficie cultivada de cada uno de ellos, pero en ningún caso supera el 5% de la superficie total de cada uno de ellos.

El 45,6% de superficie con siembra directa se concentra en Castilla y León, debido principalmente a ser la comunidad autónoma donde se dan las mayores superficies de cebada, girasol, trigo blando, centeno, etc. Aragón se sitúa como la segunda comunidad autónoma con mayor superficie en siembra directa. A continuación encontramos a Cataluña y Navarra, entre ambas comunidades, representan un 21,7% del total de siembra directa.

En general la superficie donde se ha aplicado la siembra directa se encuentra concentrada en Castilla y León debido a que en esta comunidad es donde existe mayor superficie de cereal grano, de girasol y otros forrajes. Sin embargo hay que destacar que en este último año la superficie de girasol en siembra directa ha descendido en un 47%, lo que supone alrededor de 4.000 ha. En el caso del maíz forrajero el cultivo esta repartido principalmente entre Galicia, Asturias y Cantabria, por tanto, en este caso, la siembra directa de este cultivo se concentra en estas tres comunidades junto con Cataluña.

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Distribución de las técnicas de siembra directa por provincias (por hectáreas). Fuente: Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos (Esyrce 2009).

Agricultura de conservación en cultivos leñosos y explotaciones forestales

Para los cultivos perennes se han desarrollado igualmente una serie de técnicas cuyo objetivo final es que el suelo permanezca cubierto y/o inalterado a lo largo del año:

· Cubiertas vegetales: Es el sistema de cultivo que ha demostrado mayores beneficios medioambientales. Consiste en establecer franjas de vegetación, espontánea o sembrada, entre las hileras de árboles. Estas cubiertas son segadas, mecánicamente, químicamente o con ganado, a finales de invierno/ principios de primavera, antes de que empiecen a competir con el cultivo, dejándose los rastrojos sobre el suelo.

Utilización de las técnicas de mantenimiento del suelo en cultivos leñosos durante el año 2009

El laboreo mínimo fue la principal técnica de mantenimiento del suelo utilizada en España en el año 2009, representando el 44,1% de la superficie total (5.043.896 ha) de los cultivos investigados en este aspecto. A continuación, y a gran distancia se situó la de cubierta vegetal espontánea con 955.909 hectáreas (19%) y el laboreo tradicional que suposo un 16,5 % de la superficie total. Finalmente se sitúa la técnica de no laboreo (8,6%), la de sin mantenimiento (6,5%) y el resto de las cubiertas representando el 2,2% de la superficie total.

Problemas medioambientales en España

La degradación de los suelos agrarios debido a los procesos de erosión y compactación es posiblemente el principal problema medioambiental causado por la agricultura convencional. La erosión afecta a la mayor parte de los países de la Unión Europea, y sobre todo a España y el resto del área Mediterránea. En dicho área, un 50-70% de su suelo agrícola tiene un riesgo de moderado a alto de erosión. La intensificación de la agricultura convencional (aumento de la mecanización y del laboreo del suelo) en los últimos 50 años ha contribuido en gran medida a agravar los procesos erosivos y a aumentar el riesgo de desertificación de las zonas más vulnerables.

Con los sistemas de agricultura de conservación se reduce en gran medida la erosión del suelo

La erosión de los suelos agrarios tiene una considerable incidencia económica negativa sobre la producción agrícola y sobre las infraestructuras/ obras públicas próximas a las zonas agrícolas afectadas (corrimientos de tierras en carreteras, colmatación de embalses, entre otros).

Las prácticas de la agricultura convencional contribuyen al deterioro de la calidad de las aguas superficiales. Los sedimentos de los suelos agrícolas erosionados que se transportan en las aguas de escorrentía son el contaminante más importante de estas. Con los sistemas de agricultura de conservación se reduce en gran medida la erosión del suelo (más del 90% en el caso de siembra directa/ no laboreo, y más del 60% en el laboreo reducido) lo que se traduce en una mejor calidad de las aguas superficiales debido a la reducción de los sedimentos. Además, dicha reducción de sedimentos conlleva una disminución estimada de más del 70% de los herbicidas transportados, y más del 85% de los óxidos de nitrógeno y del 65% de los fosfatos solubles, y además se reduce en un 69% las pérdidas de agua por escorrentía, en comparación con áreas en donde se llevan a cabo labores de suelo convencionales. Todo lo anterior representa en su conjunto una mejora muy importante de la calidad de las aguas superficiales.

En la agricultura convencional debido a la quema de rastrojo y el laboreo intensivo del suelo, se producen emisiones supérfluas de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera y se reduce la capacidad de almacenamiento en el suelo de carbono (C). Esto se traduce en una disminución de su materia orgánica y por otro lado en un aumento del calentamiento global de la tierra. Históricamente, el laboreo intensivo de los terrenos agrícolas ha sido la causa principal de la disminución del C en el suelo (> 50% después de 20-30 años de laboreo). Dichos efectos negativos se eliminan al adoptar prácticas de conservación tales como siembra directa (no laboreo) y el laboreo de no inversión (no volteo del suelo). En consecuencia, y siempre en base a sólidos resultados científicos, hay actualmente una fuerte tendencia a favor de la adopción de las técnicas de conservación a fin de prevenir las pérdidas del carbono del suelo, las emisiones extra de CO2 a la atmósfera y a la vez para aumentar el contenido de carbono del suelo. Conforme menos se laborea el suelo éste adsorbe y almacena más carbono y por consiguiente sintetiza más materia orgánica, lo que a largo plazo aumenta su capacidad productiva, y al mismo tiempo disminuye el CO2 que se libera a la atmósfera.

La biodiversidad se reduce considerablemente en la agricultura convencional puesto que en ésta el suelo permanece desprotegido durante largos periodos de tiempo, sin suministrar alimento ni cobijo para gran parte de la fauna en períodos críticos de su desarrollo. Por el contrario, la agricultura de conservación al dejar restos vegetales en la superficie del suelo proporciona unas condiciones adecuadas para el desarrollo de numerosas especies (pájaros, pequeños mamíferos, reptiles, invertebrados del suelo tales como lombrices o predadores de plagas).

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Demostración de campo con maquinaria de Casimiro en Carmona (Sevilla).

Próxima cita: Jornada de campo sobre agricultura de conservación en Tarazona de La Mancha (Albacete)

El Gobierno de Castilla-La Mancha, a través de la Agencia de la Energía de Castilla-La Mancha (Agecam) organiza, en colaboración con Cooperativas Agro-alimentarias Castilla-La Mancha, unas jornadas de campo el próximo 13 de mayo, enmarcadas en la ‘Estrategia de ahorro y eficiencia energética en España 2008-2012’, con el fin de concienciar a los agentes del sector sobre la importancia de la eficiencia energética como criterio básico para viabilidad futura del sector agrario.

El objetivo es transmitir a los asistentes, de forma teórica y práctica, los conocimientos básicos para desarrollar la agricultura de conservación de forma adecuada, e informar al agricultor, en particular, de los beneficios medioambientales y agronómicos en el campo, así como del ahorro económico y energético que estas técnicas suponen.

La jornada tendrá lugar en la Finca Casa Jara, en Tarazona de la Mancha (Albacete), situada en el km. 53 de la carretera de La Roda a Tarazona.

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