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Claas cumple 100 años de vida

De Harsewinkel a los campos del mundo

Redacción Interempresas22/02/2013
'Claas se ocupa de sus clientes y nunca les decepciona'. Este principio, que guió al fundador de la compañía, August Claas, sigue siendo válido hoy en día. Pero el pequeño negocio que fundó hace 100 años se ha convertido en una empresa multinacional con oficinas y delegaciones de ventas en más de 100 países. Como siempre ha sido el caso, Claas es una empresa con una participación directa de la familia, y así lo demuestra el hecho que Helmut Claas sea el presidente de la junta de accionistas, su hija Cathrina Claas-Mühlhäuser presidenta del consejo de administración, y que representando las otras dos familias propietarias se encuentren Reinhold Claas y Günther Claas.
Gracias al 'anudador' y a otros desarrollos pioneros como el sistema Pick-up, la primera cosechadora europea MDB o la picadora de forraje Jaguar llevaron a Claas a conquistar el mundo de la tecnología de cosecha. La pregunta de '¿Qué se cosechará en el futuro, cómo y dónde?' lleva a las empresas a trabajar continuamente en el desarrollo de la maquinaria agrícola. Hoy en día, la empresa cuenta con 9.000 trabajadores, y en 2012 tuvo una facturación de 3,4 billones de euros.
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August Claas, fundador de la compañía, junto a la histórica cosechadora Senator.

“Entonces lo haremos solos”

En 1913, August Claas fundó una compañía para fabricar agavilladoras de paja y la inscribió en el registro de la autoridad administrativa de Herzebrock. Cuando sus hermanos Bernhard y Franz se unieron a la compañía en 1914 –después también lo haría Theo Claas, el más joven de los cuatro hermanos–, la empresa adoptó el nombre de 'Gebrüder Claas' (Hermanos Claas).

En 1919, al final de la Primera Guerra Mundial, compraron una antigua cantera en Harsewinkel, donde se fabricaban agavilladoras de paja, el mismo negocio que venian desarrollando hasta entonces. El 'anudador', que fue desarrollado y patentado en 1921 y era un dispositivo mecánico para realizar nudos perfectos, se convirtió en una parte fija de la maquinaria y facilitó la transición de un negocio pequeño a una producción en serie industrial que llevó a la compañía de éxito en éxito.

En la década de 1920, los hermanos expandieron el negocio y comenzaron a fabricar también abonadoras y, más tarde, las prensas para paja. El profesor Vormfelde, defensor de las cosechadoras para las condiciones europeas, convenció a los hermanos Claas para desarrollar una cosechadora que fuese adecuada para las condiciones de nuestro continente. En 1932, el ingeniero agrícola de Bonn y su ayudante, Walter Brenner, ya se encontraban en pleno desarrollo de un prototipo de cosechadora, primero con una barra de corte delantera montada alrededor de un tractor. Sin embargo, su intento de llevar los prototipos al mercado en colaboración con otros fabricantes falló. Fue entonces cuando August Claas se decidió a ir en solitario: “Entonces lo haremos por nuestra cuenta” Después de las primeras pruebas con la barra de corte, se comenzó a trabajar en Harsewinkel en el desarrollo de la primera cosechadora arrastrada. En 1936, la primera segadora-trilladora-agavilladora (MDB), arrastrada por un tractor, era guiada a través de los campos de Zschernitz (Sajonia), un año después comenzaría su producción en serie. Desde entonces, esta cosechadora ha estado inseparablemente unida al nombre de Claas y es esta máquina en particular, a la que la compañía debe su tamaño e importancia internacional.

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A la primera segadora-trilladora-agavilladora (MDB), arrastrada por un tractor, le debe Claas su tamaño e importancia internacional.

Los pagos por reparación de Alemania llevaron a las primeras exportaciones

Ya antes de la Primera Guerra Mundial, August Claas había tenido una una agencia de representación de maquinaria agrícola en la ciudad holandesa de Zytphen, dedicada a la venta de las agavilladoras de paja. Esta relación de negocios con Claas se reanudaron en 1920. Los pagos de reparación de Alemania a los países vecinos formaron la base para futuros negocios de exportación con agavilladoras de paja, sobre todo a Francia y Bélgica. También hubo un aumento de la demanda extranjera de la empacadora de paja fabricada a partir de 1931 y la pick-up producida a partir de 1933/34 –principalmente de Europa, así como Canadá y Nueva Zelanda–.

Como procuradora, la esposa de Augustus Claas, Paula, se ocupó del negocio extranjero de 'Hermanos Claas' a partir de 1930, cuando se unió formalmente a la empresa. La licenciada en administración de empresas conoció a su futuro esposo en la feria agrícola de Leipzig donde trabajaba como intérprete cuando todavía era una estudiante. Fue también gracias a su excelente conocimiento de las lenguas extranjeras que Paula Claas jugó un papel clave en un negocio cada vez más internacionalizado. Ella se encargó de mantener el contacto con los representantes extranjeros y siempre acompañó a su marido a todas las exposiciones internacionales importantes.

Una excelente reputación alrededor del mundo

La Segunda Guerra Mundial puso fin a la actividad de exportación, pero no al espíritu de innovación. A pesar de que el gobierno decretó en 1943 que solo podía ser fabricado armamento, lo que significaba que la producción de cosechadoras tuvo que ser detenida, el trabajo continuó en las instalaciones de Claas. La cosechadora Super realizó sus primeras pruebas alrededor de las granjas de Sajonia y Westfalia en 1943. Gracias a una orden del instaurado comando militar británico para una recolección urgente en la devastada región del oeste del Rin en el verano de 1946, la nueva máquina comenzó a producirse en serie. Una cosechadora Super confiscada ese mismo año por los británicos convenció al Departamento de Agricultura británico y condujo a la exportación de un número mayor de unidades en el año siguiente. Varios cientos de cosechadoras siguieron el mismo camino en 1948/1949, hasta que la empresa se ​​estableció firmemente en Gran Bretaña.
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Con la cosechadora Super, Claas dio el primer gran salto a los mercados internacionales tras la Segunda Guerra Mundial.
Se hicieron nuevos envíos a Francia, Bélgica y Holanda. La asistencia a muchas de las ferias agrícolas internacionales en París, Bruselas o Gran Bretaña se convirtieron en una rutina corporativa para Claas. En un principio, las máquinas se vendieron a través de representantes de la marca y después se buscaron los distribuidores adecuados en los distintos países. En una etapa posterior, se firmaron acuerdos con importadores globales y se establecieron una serie de filiales. A principios de la década de 1950, Claas disfrutaba de una excelente reputación en todo el mundo. En 1952, la compañía y sus productos estaban presentes en alrededor de 30 países, incluidos los principales mercados de Europa, América del Sur, partes de África y Oriente Medio.

Soluciones individualizadas para necesidades concretas

Claas recibió su primer pedido de Canadá en 1952. La cosechadora Super había impresionado a los agricultores canadienses, ya que no solo podía cortar, sino que también podía prensar la paja. La Super se utilizó en Sudáfrica por primera vez en 1954, y se desarrollaron relaciones comerciales también con Kenia, Zimbabwe y Sudán. En África del Norte, Claas exportó a Argelia, Marruecos, Túnez y Libia. Los países de venta más importantes en Oriente Medio fueron Irak, Irán, Siria y Arabia Saudí. Los australianos también fueron persuadidos por los méritos de la cosechadora Super en una exposición de maquinaria agrícola en Perth en 1952.

Helmut Claas, hijo del fundador de la empresa, se había unido a la división de Tecnología (desarrollo y producción) de la compañía en 1958. Junto con su padre, con quien compartía la pasión por la tecnología, viajó a Sudamérica con el fin de identificar el potencial de aplicación de la maquinaria Claas en Uruguay, Argentina y Brasil, y para iniciar negocios de exportación allí.

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La cosechadora para cañas de azúcar fue uno de los grandes hitos para entrar en los mercados tropicales y sub-tropicales.
Un punto estratégico en el extranjero fue la planta de empacadoras que entró en producción en 1962 en la ciudad francesa de Metz. Hoy –junto con Claas Bad Saulgau en la región alemana de Suabia– sigue orientada al sector de maquinaria de cosecha. Dos empresas, Bautz y Speiser, adquiridas por Claas en 1969, desempeñan un papel importante en la historia de Claas Saulgau.

A principios de la década de 1960, la producción en Harsewinkel estaba funcionando a plena capacidad, pero había otros mercados donde era necesario establecerse, como Estados Unidos. Claas trató inicialmente de desembarcar allí mediante la celebración de un acuerdo con Ford. En 1965, la división de tractores de la Ford Motor Company consiguió los derechos de venta de las cosechadoras Claas para todo el mercado norteamericano, incluyendo México. Sin embargo, las ventas fueron tan lentas, que en 1969 Claas estableció su propia compañía de ventas, Claas of America (COA), en Columbus, Indiana. Posteriormente, Claas cerró una joint-venture con la compañía estadounidense Caterpillar (CAT), con el fin de aumentar y asegurar las ventas de cosechadoras a largo plazo. En 1969 se colocó la primera piedra de la fábrica de cosechadoras en Norteamérica y se puso en funcionamiento dos años después. En virtud de un contrato firmado con Cuba, Claas desarrolló una cosechadora para caña de azúcar, específicamente diseñada para los países tropicales y subtropicales. En 1972, entró su producción en serie y pocos años más tarde, las máquinas ya se estaban utilizando en todo el mundo.

Cae el telón de acero

Dado que el bloque del Este estuvo totalmente aislado hasta 1990, Claas tuvo muy pocas oportunidades para crear relaciones de negocio allí. Aunque asistió a exposiciones en Moscú y Kiev –y esto dio lugar a pedidos de maquinaria con fines de prueba–, no hubo órdenes de pedido.

En Hungría, Claas es el único fabricante occidental en funcionamiento desde 1969. Hasta el momento en que llegó la caída del Muro en 1989, ya se habían vendido alrededor de 5.000 cosechadoras. Después de la caída del telón de acero, los mercados se pudieron abrir hacia el Este. Además de los países centroeuropeos como Polonia, Hungría o Bulgaria, países que antes formaban parte de la Unión Soviética también demostraron un interés en los productos Claas. Esto llevó a la designación de importadores o distribuidores generales de los distintos países. Se creó un almacén central de piezas de repuesto en Moscú y, en 1997, Claas abrió una planta en la ciudad húngara de Törökszentmiklós, al sudeste de Budapest.

En la década de 1990, los mercados rusos se hicieron cada vez más importantes, aunque solo fuera por la ventaja competitiva en la producción mundial de grano. En 2005, Claas abrió su propia planta de cosechadoras en la ciudad de Krasnodar, en medio del cinturón del grano en Rusia, convirtiéndose en el primer fabricante occidental de tecnología agrícola que tenía su propia planta de producción en Rusia.

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Krasnodar se convirtió en la primera planta de producción de un fabricante occidental de tecnología agrícola en Rusia.

El salto al sudeste asiático

A finales de la década de 1980, Claas desarrolló una pequeña máquina para la cosecha del arroz, la Crop Tiger, sobre todo para el mercado asiático. A partir de 1992, esta cosechadora se comenzó a fabricar en Faridabad, cerca de la capital de la India, Nueva Delhi, y enviada al sur de la India, Sri Lanka, Corea del Sur y otros países del sudeste asiático. Hoy en día, estas máquinas se fabrican en la fábrica que Claas inauguró en 2008 en la ciudad de Chandigarh, al norte de la India.
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Con la Crop Tiger, Claas coquistó el mercado asiático en la década de 1990.

Claas, más internacional que nunca

Actualmente, las máquinas Claas se pueden encontrar en los campos de todo el mundo. En los últimos 100 años, el pequeño negocio que se estableció en Harsewinkel ha pasado a convertirse en una empresa multinacional, presente en todos los mercados del mundo y que tiene sus propias plantas de producción y delegaciones de ventas en multitud de países. La relación de trabajo entre la familia fundadora y sus socios, que se basa en la confianza, sigue siendo una piedra angular de la cultura corporativa. La adopción de un enfoque consolidado, la constante voluntad de abrir nuevos caminos, la continuidad y la internacionalidad marcan hoy en día el camino de la multinacional alemana. Como en el pasado, la familia Claas sigue estrechamente involucrada en la empresa.

Las próximas generaciones

Claas está especialmente preocupado por fomentar el desarrollo de la próxima generación. A través de la Fundación Claas, que se estableció en 1999, la compañía está ofreciendo estímulo a jóvenes científicos. La beca de Helmut Claas ofrece apoyo a las personas que estudian en el campo de la ingeniería y la gestión empresarial. Sobre la base de la convicción de que el talento no se reconoce a tiempo, la fundación provee a las escuelas primarias y jardines de infantes con kits llamados de  descubrimiento, que se pueden utilizar para realizar sencillos experimentos científicos y técnicos. Además, se han establecido centros de investigación de estudiantes en las localidades alemanas de Bad Saulgau y Osnabrück.
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Vista aérea de la sede central de Harsewinkel en 2004.
Se ha llegado a acuerdos con numerosas escuelas nacionales e internacionales, dado que la colaboración con la ciencia y la investigación ofrece resultados importantes para el desarrollo técnico de los productos Claas, por ejemplo en el ámbito de unidades alternativas o en relación con el uso de las nuevas tecnologías de la información para el cultivo del suelo. El papel de la investigación en las tecnologías del futuro es cada vez más importante, y en vista del rápido crecimiento de la población mundial, los avances en la agricultura y la ingeniería agrícola es, según Claas, simplemente vital para la supervivencia.

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Claas Ibérica, S.A.

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